Hoy al hacer algunas encuestas en la provincia de Aco descubrí con gran tristeza que nuestras riquezas culturales están siendo olvidadas y dejadas de lado, de las 5 personas que entreviste 4 de ellas habían tenido padres o experiencias en la fabricación de cerámicas.
Por ejemplo la señora Teodora(el nombre ha sido cambiado) me cuenta que de niña su padre había tenido su horno propio y además el conocimiento para trabajar con la arcilla pero él había preferido irse acompañando a las bandas, y se dejo caer en el alcohol, y que ella tuvo que desde los 8 años (hace mas de 40) -sin un calzado que protegiera sus pies- que trabajar en la fabricación de cerámica, para así sacar adelante a su hermano mayor que estaba estudiando y a su mamá, pero con el tiempo se vio forzada a abandonar esta profesión por tener que casarse; otra persona me cuenta que su padre tuvo un “estanco de sal” lo cual vendría a ser algo así como un mini market y también trabajaba con la cerámica al punto que tenia en casa 2 hornos pero con la llegada del plástico todo eso se acabo.
Actualmente la cerámica esta perdiendo a sus adeptos, muchos al ver que el mercado esta siendo reducido la abandonan por una vida agrícola o ganadera, otros simplemente están migrando a otras partes del Perú (como es la capital) en búsqueda de una vida mejor, dejando atrás a su historia y tradición reflejada en esqueletos abandonos a los lados del camino.