viernes, 21 de octubre de 2011

El diario del Chavo del Ocho


Si bien sé que mi carrera como escritor de foros o de historias que eh vivido, no llega mas allá de  esta habitación en donde escribo estas líneas, hoy quiero escribir sobro un libro que acabo de leer.
Ayer por la noche después de salir de mi tienda ubicada cerca al centro de Huancayo pase por la iglesia “LA MERCED” donde justo al lado se ubica una librería pequeña y con libros a costos realmente al alcance de cualquier bolcillo (hasta para el mío), y pase a ver que podría encontrar ya que a veces hay ofertas, y en uno de los estantes, junto a libros de reflexiones espirituales, sobre historias de lo que una tal Juana piensa, encontré un libro cuyo título llamo inmediatamente mi atención, y este era “El Diario Del Chavo Del Ocho”.
En aquel momento, una chispa salto de mi mente y recorrió mi mano, cuando me di cuenta el libro ya se depositaba en ella. Mi razón no prevaleció en ese momento, ya que tampoco advertí cuando lo abrí y empezara a leer algunas líneas.
El recorrido a casa no fue anormal, mas bien casi había olvidado aquel librito que acababa de comprar, y al sentarme de una dormilona que tengo en mi cuarto, cuya función principal es proveerme la comodidad necesaria para leer, empecé a abrir y a recorrer una a una las líneas que me ofrecía aquel manuscrito. Una a una las hojas fueron pasando entre mis dedos, y por mi mente las escenas que ya había visto en mas de una oportunidad atreves del canal nacional, se fueron evocando y las ideas empezaron con una danza que me habría un nuevo punto desde donde ver una realidad que había pasado desapercibida durante tanto tiempo.
Ron Damon, Doña Florinda, Doña Clotilde, El Profesor Jirafales, Don Barriga, Jaimito el Cartero, Quico, su prima La Popis, La Chilindrina, Godines, Ñoño, y el querido Chavo Del 8, uno a uno estos personajes empezaron su rutina dentro de mi cabeza, trayéndome el recuerdo de los mejores capítulos que disfrute frente a la caja mágica.
Además pude entender el por qué de algunas cosas, como por ejemplo eso de lo “del Chavo del 8”, y recordar a el finado Don Federico – el marido de doña Florinda – también a doña Nieves biscabuela de la Chilindrina (claro que es bisabuela pero respetando a el autor lo transcribo así),  a Patricia Jiménez (Pati) la niña mas bonita que haya estudiado en la escuelita donde asistían los pequeños protagonistas y conocer a la señora del 8 que tenia mas edad que el recordado Jaimito (el cual era de Tangamandapio).
Es después de leer ese pequeño libro que ahora me pongo frente a la computadora y me pongo a teclear estas líneas, que se bien que no tienen mucho valor pero, con ellas intento dar un homenaje de mi humilde parte a este programa que a causado recuerdos inmemorable en mi mente. Gracias Roberto Gómez Bolaños por brindarnos a tantos el placer de conocer y algunos casos identificarse con el Chavo del 8, muchas gracias.

“qué bonita vecindad, que bonita vecindad, es la vecindad del chavo, que no vale ni un centavo, ¡¡ero es linda de verdad!!...”

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